Práctica 5. Aitana Casero Blanco

Práctica 5- José Canalla

Objetos usados: guante y vestido 


José Casademunt tiene 47 años, y lleva tanto tiempo viviendo en automático que ya ni recuerda cuándo empezó a fingir. Es el tipo de persona que pasa desapercibida porque ha aprendido a no molestar. Su voz es baja, su forma de caminar es contenida, y su sonrisa es como si la hubiese ensayado un millón de veces frente al espejo para que pareciese convincente. Viste impecable: camisa planchada, reloj caro… Pero debajo de esa perfección hay un hombre cansado de fingir que todo está bien. José es un hombre que no grita, que no discute… pero cada día se siente un poco más roto por dentro.

Su infancia fue cómoda, pero emocionalmente fría: padres presentes solo de puertas para afuera, un entorno en el que lo importante era el apellido. José creció rodeado de lujos, pero sin una sola conversación verdadera.

Cuando entró a la universidad, fue la primera vez que decidió por él mismo y no según su familia. Allí descubrió la libertad, la noche, la gente que no tenía miedo de ser diferente. Y entre toda esa libertad, encontró algo que no esperaba: a él mismo. Allí, José descubrió algo que lo hizo sentir vivo: una noche se coló en un bar con luces rosas y lentejuelas, y vio a una drag queen bailar. Esa noche se pintó los labios y bailó hasta el amanecer. Por primera vez, no fingía. Hasta que un amigo de la familia lo vio. Y la noticia llegó a casa antes que él. El castigo no fue físico. Fue peor: el silencio, la decepción, las miradas que decían “esto no se habla”. Desde entonces, vivió para encajar.

Con el tiempo, se casó con María del Mar Esteban—la elección “correcta”—, y formó una familia “como Dios manda”. Ella, elegante y fría, también vive en un papel que no eligió. Es un matrimonio de conveniencia donde el cariño y el deseo no se mencionan. A José y María del Mar los une el qué dirán, ya que ella era demasiado ligera de cascos para su familia.
También los une Borja, el hijo de otro hombre, pero al que adoptó y crió como si fuese suyo. Tiene 18 años, es arrogante, clasista, superficial. José lo mira con tristeza, para él Borja es el reflejo perfecto de su propia vida. 

A pesar del éxito profesional trabajando en el bufete de abogados de sus padres, José no disfruta nada. Los viajes de negocios, las comidas caras, las reuniones en inglés... todo le pasa por encima como si no estuviera realmente ahí. 

Un día a los 47, mientras cruza la calle con su maletín y su traje caro y elegante, ve cómo un coche frena tarde y atropella a un viandante. José se queda helado mirando al suelo.
Esa noche, frente al espejo, se pintó los labios de rojo. No sabía por qué, pero esa muerte le hizo ver que ya no podía más. Al día siguiente, no fue al trabajo. Ni volvió a casa. Cogió su coche y condujo sin rumbo.

En el barrio al que llegó, José deja de ser José. Se convierte en Luna Canalla, su nombre drag. Al principio lo hace todo cutre y torpemente: el maquillaje mal puesto, los tacones que duelen, la voz desafinada, un vestido demasiado grande y unos guantes antiguos. Pero con cada actuación se suelta, se ríe más fuerte. Por primera vez, no tiene miedo y se siente vivo. No es joven, ni delgado, ni especialmente talentoso. Pero muestra algo que muchos esconden: las ganas de sentirse libre.


Fotos inspiración personajes/entorno


José Casademunt, personaje principal



María del Mar Esteban, mujer de José y Borja Casademunt Esteban, hijo biológico de María del Mar y adoptivo de José



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