Práctica 5 – Personaje

Jaime Villena Durá

Personaje: Edward Morgan

Objetos: Gato, reloj y caja de cerillas.

Trasfondo:

Edward Morgan, 28 años, es forense criminalista en el departamento de policía de Houston. Él destaca por su precisión y su calma, y aunque es brillante en lo que hace, habla poco y casi nunca comparte ningún dato sobre su vida, por lo que para sus compañeros es un enigma.

Vive solo desde los veinte. No soportaba seguir en casa con su padre, el cual se volcó en el trabajo tras la muerte de su esposa. Ed creció viendo cómo su padre se apagaba, siempre ausente, siempre estaba lejos incluso cuando estaba sentado a su lado. Aun así, no está completamente solo. En casa lo espera Naomi, su gata, la única que consigue sacarle una sonrisa sincera.

Hay dos cosas que Ed lleva siempre consigo. Lo primero es un reloj roto que perteneció a su abuelo. Está detenido en la hora del accidente en el que murió su madre, un momento que Ed no ha podido olvidar porque también estaba dentro del coche. Lo segundo es una pequeña caja de cerillas que le quito a su padre hace años. No suele fumar, pero cuando un caso se vuelve especialmente duro, le gusta encender una cerilla, le ayuda a ordenar sus ideas.

Ed decidió que sería forense cuando tenía doce años. Después del accidente, la policía aseguró que la muerte de su madre había sido consecuencia del impacto. Sin embargo, Ed siempre ha creído que vio algo más justo antes de perder la conciencia.

 

Motivaciones:

Edward ha vivido en un caos desde que su madre murió. Su padre lo abandonó emocionalmente y él mismo perdió la cordura tratando de entender qué le había sucedido a su madre. Por eso, lo que lo motivó a convertirse en forense fue la idea de impedir que nadie más sufriera lo que él vivió en su infancia. Decidió ser el mejor en su trabajo para poder darle a la gente una explicación y un cierre cuando perdieran a alguien querido, liberándolos del sufrimiento que durante tanto tiempo lo atormentó.

Se prometió a sí mismo que lo lograría, y por eso siempre lleva consigo el reloj y las cerillas, para recordar la muerte inconclusa de su madre y lo que esa experiencia le hizo a su padre.

 

Arco narrativo:

Con los años, Edward Morgan fue dejando de verle sentido a lo que le había llevado a convertirse en forense. Lo que al principio era una manera de ayudar a los demás se transformó en una obsesión cada vez más fuerte de entender su propia tragedia. Cada cuerpo sobre la mesa le recordaba a su madre y cada caso sin resolver abría de nuevo la herida que había llevado siempre consigo.

Empezó a trabajar más horas y a dormir menos. Ya no buscaba justicia, sino respuestas. Sus compañeros notaron el cambio, hablaba poco, comía en su despacho y evitaba cualquier conversación que no tuviera que ver con los informes. A veces, encendía una cerilla y la miraba consumirse hasta que el fuego llegaba a sus dedos, como si en ese instante pudiera encontrar alguna señal o algo que le dijera qué fue lo que realmente pasó aquella noche.

Un día, revisando viejos archivos, encontró una pista que lo llevó hasta la empresa donde su padre había trabajado toda su vida. Esa misma noche salió de su apartamento con el reloj roto y la caja de cerillas en el bolsillo. No volvió a casa. Dos días después fueron a buscarlo. Naomi estaba hambrienta, las luces seguían apagadas, pero de Ed no había ni rastro. Pasaron los meses y lo único que encontraron fue el reloj. Esta vez, la hora había cambiado, marcando así otro final.

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